Bodegas El Nido
El vino con el que Robert Parker se enamoró de Jumilla, un tinto diseñado para la gloria que logró sacar lo mejor de viñas viejas de la uva local Monastrell, fue elaborado bajo el marchamo de El Nido. La fabulosa climatología, las particularidades de sus suelos y la aplicación de las más modernas tecnologías elaboradoras han dado como resultado vinos soberbios, dignos competidores de los mundialmente afamados riberas o riojas.
En 2001, Bodegas El Nido nace como un sueño convertido en realidad de la mano de unos pocos visionarios (la familia Gil Vera y el importador de vinos españoles en EE.UU Jorge Ordóñez como bodegueros, y el enólogo australiano Chris Ringland) que encontraron en la Monastrell de Jumilla un buen argumento para comenzar su aventura elaboradora. En muy pocos años, El Nido es un referente mundial de calidad, un vino convertido en mito que el gurú Robert Parker se encargó de perpetuar. Además, la escasa producción y la gran demanda de los vinos de la bodega (El Nido y Clio) han contribuido a incrementar el expectante interés de los consumidores nacionales e internacionales por los vinos de la bodega.
Bodegas El Nido es una construcción funcional, pensada para elaborar. Se encuentra en el paraje de la Aragona, al norte de Jumilla. El viñedo de Monastrell (32 hectáreas) y Cabernet Sauvignon (12 hectáreas) se encuentra en pequeñas parcelas independientes plantadas sobre pie directo muy viejo. El terruño es el principal tesoro de la bodega, su secreto de calidad.
Bodegas El Nido está presente en más de 35 países de cuatro continentes, en los principales mercados maduros del mundo, donde los consumidores sólo aceptan aquellos vinos en los que la calidad compense el precio de la botella, sin prejuicios acerca de su procedencia. Actualmente, solo es posible conseguir botellas de El Nido mediante cupos asignados antes de la salida al mercado de la cosecha.